¿Cuál es la trayectoria de Rosa Martín Ramírez dentro del mundo bibliotecario? Empecé a trabajar en la Biblioteca de la Universidad de Granada alrededor del año 2000, pero haciendo sustituciones esporádicamente. A partir del 2007, esas sustituciones fueron más continuas y en 2011 saqué la plaza de Técnico Especialista de Bibliotecas, Archivos y Museos. Después pasé a ser Auxiliar de Archivos, Bibliotecas y Museos, tras un proceso de funcionarización que nos abrió la puerta a la promoción. En 2022 promocioné a Ayudante y, desde 2023, soy Jefa de Sección en la Biblioteca de la Facultad de Educación.
Por el camino he participado en diversos proyectos y grupos de trabajo de la BUG, entre los que destaca el Proyecto Bibliomaker. En 2017, la dirección me hizo la propuesta de formar un grupo de trabajo destinado a la creación de makerspaces, todo un reto que acepté gustosamente, coordinando un grupo de trabajo maravilloso desde su creación hasta el 2023, y que me hizo crecer personal y profesionalmente.
¿Cómo definiría la Biblioteca Universitaria? ¿Qué la diferencia de una pública, especializada, etc.? Las universidades no sólo están centradas en formar a los futuros profesionales, sino también en hacer investigación para generar conocimiento, por tanto, las bibliotecas universitarias tienen que tener estas dos misiones, apoyar el aprendizaje y la docencia, por un lado, y la investigación, por otro.
En realidad, esa diferenciación tradicional que aparece en los manuales entre los diferentes tipos de bibliotecas es una cuestión teórica, en la práctica una biblioteca de una universidad pública es una biblioteca pública que da servicio tanto a los usuarios de la comunidad como a usuarios externos. Lo que puede diferenciarlas entre sí son los fondos, normalmente más especializados en las universitarias.
La biblioteca especializada, depende, si está vinculada a un centro de investigación podría parecer a la universitaria en cuanto a la especialización de los fondos. En cuanto a los servicios que ofrecen, suelen ser más limitados, sobre todo si son bibliotecas de centros privados.
¿De qué manera se estructura la Biblioteca Universitaria de Granada, cuántos campus posee y qué horario de apertura tienen? El horario de la Biblioteca Universitaria de Granada es de 8:30/9:00 a 20:30/21:00, doce horas ininterrumpidas. Cuenta con 21 puntos de servicio repartidos en siete campus, cinco de ellos en Granada y dos en el norte de África, uno en Ceuta y otro en Melilla.
¿Qué funciones se realizan en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Educación? La Biblioteca de Ciencias de la Educación es muy particular, está super implicada en la vida de la Facultad, cada curso se imparten numerosos cursos de formación de todos los niveles. Posee un fondo completo para cubrir las necesidades del estudiantado, pero, además, posee una maravillosa colección de Libros infantiles y juveniles de la UGR, que se aloja en una sala preciosa, frecuentemente visitada por niños y niñas que vienen a realizar alguna actividad. Además, hay una colección de juegos y algunas mesas dispuestas para que las personas usuarias puedan sentarse a echar una partida. También tenemos un pequeño bibliomaker.
Marga, la jefa de servicio, ha impulsado multitud de proyectos como Bookcrossing, la sanción solidaria, convenio con la prisión provincial de Granada…, que configuran una biblioteca muy dinámica.
¿Es posible innovar en las bibliotecas? ¿Cómo le explicaría lo que son makerspace y bibliomaker? ¿Qué tareas desarrollan en la biblioteca que regenta y que lo han llevado a cabo? Claro que sí, innovar es posible en las bibliotecas. Piensa en la cantidad de cambios que han asumido en los últimos tiempos incorporando las nuevas tecnologías de muchas maneras: para gestionar la colección, para digitalizar fondos,
Los makerspaces son espacios de creación que reúnen máquinas y herramientas para que sean accesibles a cualquiera y, de esta manera, fomentar el conocimiento digital y tecnológico. Una vez que la gente aprende a utilizarlas, es posible que pueda fabricar cosas de cualquier tipo, inventadas o descargadas de repositorios. Promueven el trabajo colaborativo y el pensamiento creativo, tratando de encontrar soluciones a problemas comunes.
En los bilbiomakers de la Universidad de Granada, además del préstamo de herramientas, se ofrece formación básica sobre el funcionamiento de las diferentes herramientas y programas que posibilitan el acceso al diseño y la fabricación digital.
¿Qué tipo de carencias encuentra a día de hoy en las bibliotecas universitarias? ¿Hacia dónde va dirigido el nuevo concepto de biblioteca? Creo que las bibliotecas deben incorporar usos modernos a sus tradicionales servicios: nuevos usos para sus espacios: de reunión, de debate, de participación; nuevos materiales para sus colecciones: herramientas, programas informáticos, tecnología, etc,; nuevos cursos en sus programas de formación: de inteligencia artificial, de manejo de herramientas y apps… En definitiva, adaptarse a las necesidades de información y formación de la sociedad actual.
¿Es necesaria una cooperación integral en el mundo de las bibliotecas? Pienso que la cooperación es imprescindible, y me parece admirable cómo las bibliotecas se han organizado para procurar que cualquier persona satisfaga su necesidad de información de manera ágil. Sería deseable que otras administraciones copiaran el modelo y resolvieran las necesidades de sus usuarios de manera tan eficaz. Siempre se pueden mejorar cosas, por supuesto, llegar a más rincones a través de la cooperación.
¿Qué piensa de la completa digitalización de los fondos de una biblioteca y del presupuesto destinado a ello? Todo lo que suponga dar visibilidad a los documentos que no podrían ser consultados de otra forma, me parece un avance. Se van haciendo cosas conforme lo permite el presupuesto pero se ha avanzado un montón.
¿Cree en la formación continua para el personal bibliotecario? ¿Debe adaptarse a las nuevas tecnologías y a la IA? La formación de personal es fundamental, el paradigma en las bibliotecas está en constante cambio y el personal debe adaptarse, no sólo a la IA y las tecnologías del momento, sino a las que van a ir incorporándose.
¿Qué proyectos se te presentan a corto/largo plazo? A corto plazo, estoy implicada en un proyecto de ciencia ciudadana que tiene que ver con la dislexia, un trastorno neurológico que afecta al correcto desarrollo de la lectura. Se calcula que alrededor de un 10% de la población tiene dislexia, sin embargo, hay muchas dificultades para detectarla y para la intervención, por lo que para la mayoría de la gente que tiene dislexia, la vida académica se convierte en un auténtico calvario. Nos hemos propuesto hacer algo para mejorar las condiciones de este colectivo, el año pasado presentamos el proyecto y este año vamos a intentar moverlo.
Aunque en la sociedad actual el acceso al conocimiento no se hace sólo a través de la lectura, ésta sigue siendo una herramienta poderosa para acceder al conocimiento y las bibliotecas deben, por un lado, fomentar el dominio la lectura, y por otro, facilitar recursos a quienes presenten dificultades para leer.
¿Cree que el trabajo de bibliotecario es vocacional? No necesariamente. Es un trabajo muy gratificante que puede apasionar a cualquiera, aunque a priori no fuera su vocación.